Desde hace años tengo en clase una marioneta colgada en la pared. Los niños le pusieron el nombre de Pinocho por razones obvias. A lo largo de varios cursos hemos pasado muchas horas juntos, y nos parecemos en más de lo que puede parecer a ...
primera vista… una marioneta puede moverse, pero necesita de alguien que dirija sus movimientos. Puede sentirse a gusto moviéndose, andando, bailando,… pero es incapaz de moverse por sí misma. El problema viene cuando una marioneta, aparentemente de madera y sin vida, empieza a tener sentimientos…y siente que seguir siempre lo que le dicten esos hilos, ha dejado de llenarle…Por eso he decidido aflojar una de las cuerdas que sostenían mi vida. Es una sensación rara…Era la cuerda que más “tensaba” mi vida, por eso ahora me noto tan raro… más relajado, por una parte, pero también me da para ver que tras tantas actuaciones estoy más deteriorado de lo que pensaba. Sea como fuere, ha llegado la hora de intentar moverme por mí mismo…
